sábado, 25 de agosto de 2007

DIARIO DE UN BECARIO UNIVERSITARIO

El sistema de incorporación al sistema universitario

Estoy de acuerdo en que el título de este nuevo capítulo de mi colaboración a este blogg os puede hacer pensar que su contenido es a priori (y os aseguro que también a posteriori) un coñazo infumable. No obstante, existen varias razones por las que me he decidido a escribirlo, entre las cuales me limitaré a destacar "porque es el mundo que me espera", "porque me da la gana" y "porque me parece interesante describir los entresijos de una institución tan importante en un país como es la Universidad".

Los que me conocen, ya saben que estoy becado por la Junta de Comunidades de Castilla - la Mancha con el objetivo de realizar la tesis doctoral. ¿Por qué me metí a eso? Pues sencillamente porque es condición indispensable la obtención del grado de doctor para ser profesor de Universidad, que es precisamente lo que me gusta. No obstante, existen otros medios a través de los cuales se puede conseguir realizar una tesis doctoral sin que sea sólo por amor al arte (o sea, cobrando). Que yo conozca, éstas son las 4 posiblidades: Becado por el ministerio (para gente con un expediente cum laude), becado por la junta de comunidades correspondiente (para gente con buen expediente), contratado por la universidad como profesor Ayudante no Doctor (no es común, pero suele darse cuando se necesita personal y el candidato no resulta becado) ocontratado por la universidad para la realización de un proyecto (común en gente no becada o aquellos que no pretenden quedarse en la universidad posteriormente). En todas estas posibilidades, la duración de los contratos o becas es de 4 años, en los cuales el doctorando debe presentar y superar la defensa de su tesis.

Después de este hito, los caminos confluyen en uno sólo si el objetivo es permanecer en la universidad. En primer lugar, hay que "acreditarse" como Ayudante Doctor. Es decir, vas a un sitio donde te esperan unos cuantos peces gordos de tu área de conocimiento a nivel nacional, presentas tu curriculum (básicamente artículos y ponencias en congresos nacionales e internacionales), y según una serie de baremos consideran que tienes o no tienes nivel suficiente como para ser Ayudante Doctor. Sí la respuesta es afirmativa y la Universidad tiene a bien contratarte, consigues un contrato temporal de 4 años en los cuales el objetivo es seguir haciendo más y más curriculum para acreditarte como Contratado Doctor, que es la siguiente figura en el escalafón universitario y que tiene como principal ventaja el hecho de que el contrato pertinente es indefinido. Finalmente, la entrada a formar parte como profesor titular o catedrático, es decir, funcionario del estado, se realiza por medio de oposición.

En mi opinión, este proceso ha mejorado al que existía anteriormente, en el cual básicamente bastaba leer la tesis para entrar a ser profesor titular. Obviamente es importante que una persona demuestre su valía antes de pasar a engrosar las listas de miles y miles de parásitos del estado que viven del cuento con una plaza inmerecidamente vitalicia, pero no acosta de un sistema que favorece la competencia desleal, la enemistad, la desconfianza, la prolongada incertidumbre laboral y la explotación. Personalmente, no comparto cómo algunos famosos centros de investigación incluyen a todos sus miembros y trabajadores en sus artículos publicados llegando a incluir más hojas de autores que de contenido científico, cómo abundan las peleas interdepartamentales por cuestiones tan aparentemente livianas como la lista de autores de un artículo, cómo en vez de fomentar la colaboración entre áreas de conocimiento éstas se cierran ante el espionaje de investigación y cómo cada vez más gente abandona su carrera docente a causa de la nula certeza de que todos los esfuerzos y penurias den finalmente el fruto de un puesto de trabajo estable.

Creo que en un país supuestamente desarrollado y con amplias expectativas de crecimiento ya es hora de separar de una vez por todas la labor docente de la investigadora, para que cada uno haga una cosa bien en lugar de dos mal o regular. Creo que es un error que tanto el estado como la dirección universitaria en general confíe los avances científicos y tecnológicos a la adquisición de máquinas cada vez más caras y sofisticadas despreciando la inversión en el capital humano necesario para manejarlas y al menos amortizarlas. Y creo que un sistema que valore la calidad de las labores docentes e investigadoras en lugar de la cantidad de artículos que alguien sea capaz de firmar, sería más justo para los que nos queremos dedicar a esto y más beneficioso para los alumnos y para la humanidad en general.

3 comentarios:

Rodrigator dijo...

Está muy bien eso de separar la labor docente de la investigadora, pero con los recursos económicos actuales que posee la universidad,
¿y si toda la plantilla fija de la universidad quisiera dedicarse a investigar?(que es lo que tienen que hacer, aunque a mi me dió uno clase que no le reconocieron un sexenio desde que Aníbal cruzó los Alpes); ¿alguien tendrá que darles clase a los doctorandos y a los alumnos no?, y entonces, ¿quién se las dará?. Lo primero que hay que hacer es eliminar todos esos programas de doctorado/coña que abundan en las universidades, que no sirven nada más que para consumir dinero público provocando que un 90% de los alumnos matriculados cada año no acaben presentando la tésis (según INE). Concretamente en Castilla la Mancha (que de momento tiene el crédito más barato en estudios de tercer ciclo de España) en 2005 se graduaron en sus respectivos programas de doctorado 242, mientras que en 2006 se matricularon en programas de doctorado 829 alumnos.
Todo el mundo quiere ver su nombre y sus inquietudes reflejadas en un doctorado, aunque sean gilipolleces de pollo cojo dignas del IG Nobel.
Sobra mucha gente en todas las ramas.

¡COMITÉS DE SALUD PÚBLICA EN LA UNIVERSIDAD YA!

¡CHUPÓPTEROS!

¡EL MILENIARISMO VA SHEJAAARR!

Niño Johnson dijo...

Estoy de acuerdo en que sobra mucha gente en la Universidad, pero en mi opinión es porque los criterios de entrada actuales no son adecuados, favoreciendo el amiguismo en lugar de la valía personal, el trabajo y la vocación.

En cuanto a separar la labor docente de la investigadora, no lo planteaba como una opción a elegir una vez entrado en el cargo, sino que se oferte un puesto de profesor y otro puesto de investigador. Cuando alguien busca trabajo no se pone en plan sivarita, sino que intenta acceder al puesto que más le gusta y si no puede ser, pues cogerá otra opción. Pero las dos opciones a la vez resultan un cargo excesivo, y si no preguntarle a cualquier becario o contratado temporal, que son los únicos que hacen ambas cosas.

Finalmente, comparto la inutilidad de los programas de doctorado. Sólo valen para pegar un sablazo de más de 40€/crédito (unos 1300€ en total) para recibir a cambio unas inútiles clases. No obstante, los cursos de doctorado duran únicamente año y medio, y por eso creo que es la tesis la principal causa de abandono.

CFC dijo...

... Con la política hemos topado, señores. Y toparse con ella es fácil, porque está en tooodas partes.

Pocas cosas funcionan como es debido, aunque yo ya empiezo a tener mis serias dudas sobre si el quejarse y poner el dedo en la llaga (y encima hacerlo honestamente) sirve para algo... :(

PD: ¡¡El Mileniarismo va a shejaaar!!