sábado, 29 de septiembre de 2007

EL FARO DE ALEJANDRÍA: Matrix y el Mito de la Caverna.


Matrix y el Mito de la Caverna



Como la gran mayoría de lectores de este blog no se habrá entretenido en bucear por los entresijos de la página oficial de Lou Marinoff (incluida entre los links recomendados del blog desde hace dos o tres meses), aquí está el menda lerenda para resaltar al gran público un artículo que me parece bastante interesante, extraído del libro "More Matrix and Philosophy", y que es la secuela del original "Matrix and Philosophy". Cómo no, el autor del artículo es el mismo Lou Marinoff.


¿Dónde está Matrix, here or here?


Para entender este artículo a fondo, deberíamos tener claro primero de qué trata el Mito de la Caverna de Platón. Si al echarle un somero vistazo al artículo, uno pierde las pocas fuerzas con que le echó el vistazo inicial, al menos esta breve exposición sobre el Mito y lo que significa representará algo de culturilla general. En cualquier caso, salvando el idioma, creo que los artículos de Marinoff están escritos en un estilo de fácil lectura. Por otra parte, sus obras han tenido bastante eco en sus ediciones en español por alguna razón que no acabo de comprender, y prueba de ello son los abundantes links a artículos de revistas y periódicos españoles que podemos encontrar en su web (yo mismo descubrí a este hombre a través de una revista española). Las oscuras razones de este éxito ibérico quizás podrían dar pie a todo un sesudo y difícil análisis socio-filosófico, porque ya me contarán ustedes qué de pensador tiene en general el público español en los tiempos LOGSE que corren. Es más, en el artículo hay un pequeño análisis sobre las apariencias en la sociedad de la imagen que me parece de los más acertado (¡Que viene Maya!).


La Caverna de Platón.

Para quien no lo sepa, existe toda una serie famosa de obras de Platón. Éstas están escritas inteligentemente en forma de diálogo, facilitando así su comprensión. Así, en el Libro VII de su República, narra a su amigo Glaucón un supuesto muy interesante que representa un simil, una manera de comprender mejor sus teorías acerca de la realidad, sus representaciones y su percepción. Si nos entretenemos un instante en leer el artículo de Marinoff, él mismo nos introduce, somero pero de manera suficiente, estas tesis de Platón. No obstante, las explicaré brevemente:

Alguno recordará de sus (quizá malos) tiempos de estudiante de Filosofía, un interesante concepto (un poco pajero mental, pero con más profundidad de la que parece). El ser humano es el ser más simbólico con diferencia de todos cuantos hay sobre la faz de la Tierra. De hecho, probablemente es el que más lo haya sido en toda la historia de las especies humanas. Pues bien, el concepto es el siguiente: en nuestra percepción de los objetos, podemos distinguir entre el objeto real y objetivo (para Platón, la idea original, "ideal", que sólo podemos intuir cómo sera de verdad) y el símbolo manejable de andar por casa, a través del cual se representa (y para Platón, de hecho, este símbolo es lo único que se percibe). ¿Liosillo? Bueno, sigamos leyendo: el símbolo nunca es la realidad tal cual es "realmente", pero como contrapartida, éste sí lo podemos percibir con exactitud.
De este modo, los objetos que nosotros somos capaces de percibir en nuestro entorno (mundo sensible), son meras aproximaciones a la realidad pura. Dado que de todo lo que percibimos hacemos abstracciones, dado que utilizamos significantes para designar significados, Platón se preguntó: ¿No será que la idea pura de algo es lo real, el original, siendo su percepción -incompleta, sesgada y subjetiva- una burda aproximación que nosotros creemos que es la realidad?¿No nos puede pasar que la realidad que percibimos sea lo que la pintura de un pintor al original representado? Así, Platón distinguía entre el engañoso mundo de los sentidos y el mundo de las ideas, puro, y el único real. El mundo visible o sensible con respecto al mundo inteligible. Y esto tiene suculentas analogías con filosofías y modos de pensamiento orientales, como el Budismo. La diferencia con ellas es que Platón -griego, pensador, filósofo- opinaba que el modo de llegar a lo verdadero es la razón, y no la vía emocional, intuitiva y creativa, como postula la tradición oriental. Al fin y al cabo, si la inteligencia es la única que puede percibir las cosas ideales (la esencia misma, lo supuestamente real), ha de ser a través de la Lógica y la Razón como se puede llegar al mundo inteligible.

Según las tesis de Platón, las ideas reales en algo participan de los objetos sensibles, y así es como tenemos en esos objetos sensibles, una aproximación a las ideas puras que subyacen a ellos. Nuestro amigo fue más allá, y desarrolló todo un sistema ideal en el que dichas ideas se comunicaban entre sí, y se encontraban establecidas según una jerarquía, sobre la que prevalecía la idea del Bien como la más elevada, dejando caer su influjo de manera descendente a través del resto de ideas comunicadas (como el Sol en el mundo sensible, que da energía y hace que todo funcione).


... Y así es como llegamos a la famosa historia de la caverna. La verdad es que tenemos que hacer una serie de supuestos un poco cabroncetes ellos, pero hagámoslos: Hacer clic aquí para leer el Mito de la Caverna.

La parábola es extraordinariamente rica, y sintetiza de manera asombrosa toda esta teoría de Platón, proporcionando mucha más chicha de la que ya de por sí uno percibe cuando la lee de primeras, se lo aseguro. Todos estos ejercicios, que más de uno calificaría de masturbatorios mentales, no son tan tontos como podría parecer a simple vista. Ahí tenemos analogías en el Budismo, la Gnosis, la percepción del entorno según la Ciencia… y ahí está Matrix también (y otras películas y libros).


Como colofón, a un humilde servidor le gustaría decir que la teoría platónica de las ideas es probablemente, de todas cuantas emanaron de su cabeza, la que más desarrolló este sabio. Merece la pena ser conocida. Ahora bien, el autor del artículo no ofrece a Platón como el adalid de la verdad que iluminará nuestro entendimiento. Solamente está hablando de sus teorías en cuestión. Probablemente Platón, a fuerza de desarrollarla, acabó llevando al extremo esta teoría; no en vano Chantal Maillard dijo una vez: "Platón desterró a los artistas por temor a que mostraran que lo-que-ocurre no tiene correlato ideal, que cada ser no participa de su idea sino, al contrario, de todo aquello que él no es. Censuró a Homero porque permitía la metamorfosis, el llanto de los héroes y la risa de los dioses."

Y ahora que ya podemos comprenderlo a todos los niveles… ¡que disfruten del puñetero artículo de Marinoff! (si les quedan fuerzas, claro).

Anexo


Antes he mencionado la visión de la percepción para la Ciencia. Eminentemente me refería a Konrad Lorenz, que afirmaba que dado que nuestros instrumentos perceptivos han evolucionado como adaptación al mundo real externo, lo que vemos debe de ser la realidad, sólo que algo velada, como a través de una película, porque la percepción nunca podrá ser absolutamente perfecta. Nuestro problema como humanos – añade el menda lerenda - es, no obstante, que con nuestra ingente capacidad simbólica y conceptualizadora, filtramos la realidad más de lo que nos creemos a base de ideas preconcebidas y prejuicios, de cuadrículas y condicionamientos a menudo difícilmente identificables por uno mismo (es difícil no engañarse nunca) Nuestro propio mundo personal de las ideas baja a la realidad sensible y participa, en ocasiones, mediatizando lo que creemos que es real, cuando no siempre lo es. Un ejemplo muy sencillo y práctico: las etiquetas que ponemos a algunas personas.


Por otra parte, quizás la Gnosis y el Gnosticismo sean objeto de un futuro artículo de este Blog, dado que es algo no bien conocido, que sin embargo, nos toca más de lo que creemos, y porque al fin y a la postre, tiene algo que ver con la propia Biblioteca de Alejandría, que es pariente de nuestro querido Faro.



"No creáis en nada simplemente porque os lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios [¿los Dioses?] os inspira. No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia."


(Buda)


(No se puede negar que el supuesto debate entre Ciencia y Religión es absolutamente irrisorio)

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